PÉRDIDA DE POTENCIA | kannabia

al efecto. 3e localizan en las glándu­las que están conectadas a la superficie de las hojas y las flores.

Las glándulas se sueltan de la superficie fácilmente si se manejan de forma brusca. Apretar los cogollos al manicurarlos y empaque­tarlos hace que se suelten las glándulas, especialmente mientras la yerba se seca y se vuelve más quebradiza.

Cuando los cogollos se tocan o se pellizcan, la parte superior pegajo­sa de las glándulas se adhiere a los dedos. La proporción entre riesgo y recompensa al querer fumarse los dedos es muy alta.

Las bolsas de plástico tienen una carga eléctrica que atrae las glán­dulas. Puede que hayas notado que la superficie de una bolsa que ha contenido yerba y se ha llevado en un bolsillo o se ha usado mucho está cubierta de glándulas que no pueden rasparse para recuperar­las. Estas glándulas, con todo su THC, se han perdido para siempre.

Cuando el THC queda expuesto a la luz y el calor, se convierte en CBN, el cual sólo tiene un 10°16 de la potencia psicoactiva del THC. Conservar marihuana en un lugar cálido e iluminado provoca un deterioro rápido del THC. Los terpenos, las moléculas de olor, potencian el THC y afec­tan altipo de efecto que se crea, ya sea acelerado, soñoliento, ñsico o de cabeza, etc. 3e evaporan a temperaturas más bajas que el THC. Cuando la temperatura rebasa los 30 °C, se pierden a un ritmo bastante rápido. A medida que se evaporan, la marihuana se pone rancia. Pierde su ca­rácter, su sabor se vuelve genérico y la potencia se reduce.

Para conservar la frescura de la marihuana, guárdala a oscuras en un lugar fresco, como el frigorífico, o en un contenedor bien cerrado de cristal, metal o plástico no electroestático. Las glándulas perma­necerán pegadas a las hojas y las flores, y el THC y los terpenos no se evaporarán en estas condiciones.


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