CULTIVO DE INTERIOR MARIHUANA - Conserva verde tu cuarto de crecimiento | kannabia

ar a una floración exitosa, primero hay que pasar por una buen crecimiento, de forma que las plantas desarrollen una buena estructura y lleguen a la floración sanas y sin plagas.

Instalaciones

Hay cultivadores que solo tienen un pequeño armario y parten de semillas en cada ocasión. Lo que les conviene es un espacio muy polivalente, aunque suele estar orientado a la floración, por ser la parte más larga del ciclo. Por ello suelen optar por una un foco de alta presión de sodio mixto, es decir que funcione bien tanto en crecimiento, como en floración.

Cultivar siempre con semillas es una opción muy valida, especialmente desde la aparición de las feminizadas. En todo caso, de ser posible, un pequeño espacio de floración siempre da mucho juego. No hace falta aislarlo, ya que al crecimiento no le afecta la contaminación lumínica, solo con unos tubos fluorescentes y una estantería en la pared ya se puede montar una sencilla zona para mantener madres bonsais y hacer esquejados.

En realidad, lo que define a una zona de crecimiento es una luminaria que garan­tiza un mínimo diario de 18 horas de luz, en los demás aspectos hay mucha más flexibilidad que en la floración.

Aparte de los fluorescentes largos tra­dicionales, hace tiempo que están dis­ponibles los fluorescentes compactos o CLF, estos fluorescentes llevan el tubo dispuesto en forma de bombilla, tienen la ventaja de llevar todo el mecanismo de arranque en la base, de forma que se enchufan directamente a la corriente con un casquillo tipo Jumbo. En crecimiento dan un resultado excelente, con una sola CLF de 150 vatios se puede perfectamen­te perfectamente producir esquejes para un cuarto de floración en el que haya dos bombillas de 600 vatios. En el mundo de las CLF, la casa española Agrolite ofrece una gran variedad de modelos para creci­miento, en distintos vatajes.

Otra familia de los fluorescentes son los tipo “Propagator” y similares, también con muy buenos resultados, aunque requieren una inversión inicial mayor que los CLF, ya que tienen su reflector y balastro específico.

Se pueden comprar con facilidad equipos de 150 vatios y de 250 vatios de halogenu-ros metálicos, antiguamente eran equipos muy caros y exclusivos, pero ahora la difu­sión de uso ha hecho que sean mucho más baratos y sencillos de conseguir. Los equipos que van montados con arrancador electrónico son una maravilla, ya que exprimen la poten­cia de la bombilla y dan unas prestaciones excelentes. Es increíble el rendimiento que pueden ofrecer estas lamparitas, con una sola se pueden man­tener madres y producir esquejes para un grupo amplio de cultivadores.

En cuestión de autocultivo no es necesa­rio nada superior a estas potencias. Uno de los grandes errores en las sales de flo­ración es sobredimensionar la luminaria, ya que esto reduce la temperatura y la humedad, factores fundamentales para un buen cultivo de interior.

Aire

El aire es imprescindible, aunque sea en crecimiento. Para instalaciones amplias basta con un ventilador que remueva el aire debajo de la lámpara, de forma que no se formen bolsas de aire enrarecido.

En cultivos en armario ya se impone el uso de un extractor, aunque con dejar la puerta abierta y usar un ventilador sobre­viven bastante bien. Si el presupuesto lo permite intenta usar un ventilador tubu­lar, es mejor no emplear los típicos ven­tiladores de baño, pues hacen un ruido muy molesto.

Humedad

Uno de los grandes problemas en las salas de crecimiento es que la humedad no es suficientemente alta, ya que esta fase del cultivo aconseja un ambiente que la humedad sea alta, como mínimo un 60%. En las salas de crecimiento con la humedad alta las plantas enraízan y crecen mucho mejor.

Debido al calor de las luminarias y el clima de las casas, muchas veces es difícil alcanzar estos baremos. Los que tienen salas de cre­cimiento amplias con varias luminarias suelen tener problemas con la humedad, por lo que se suele optar por emplear humidificadores.

La humedad también es muy importante para el proceso de enraizado de esquejes. Es posible conseguirlo de forma manual, pulverizando a mano durante los prime­ros días. Resulta mucho más sencillo usar pequeños invernaderos, se pulveriza la tapa del invernadero y se deja cerrado durante tres días, de esta forma los esque­jes consiguen la humedad máxima que necesitan para enraizar.

Trasplantes

La raíz del cannabis es vaga, por lo que tiende a no aprovechar bien el sustrato. Por tanto necesita uno o dos trasplan­tes previos antes de pasar al contene­dor definitivo. Es mejor hacer los tras­plantes en la etapa de crecimiento. Si se efectúan en floración, la planta reci­birá demasiado nitrógeno durante la fase final, además puede que no tenga tiempo para asimilar todos los nutrien­tes del sustrato antes de la cosecha, por lo que quedarían restos que afectarían al paladar. Para hacer el trasplante es ideal el momento antes de apagar el foco, con esto consigues que la planta tenga todo el periodo nocturno para recuperarse. Ten cuidado al manejar las plantas a raíz desnuda. Prepara el lugar de trasplante, luego “presenta” el contenedor en el hueco, comprueba que el espacio es correcto, entonces ya puedes trasplantar.

Durante todo el crecimiento hay que trabajar la masa radicular, este es uno de los grandes secretos de una cosecha abundante y sencilla. Hay que emplear estimulante radicular durante la primera semana y después de cada trasplante. Aparte es bueno hacer algún periodo de menor riego, de forma que las raíces se tengan que esforzar a buscar el agua por todo el sustrato, otra técnica parecida es la del riego inferior, de forma que la planta tenga que profundizar.

Fertilización y sustrato

Las plantas en crecimiento demandan abonos ricos en nitrógeno, de los que el mercado ofrece distintas fórmulas. Las plantas deben tener un color verde alegre, sin llegar al amarillo apagado que indica la deficiencia de nitrógeno.

La fertilización en crecimiento va muy relacionada con el tipo de sustrato que se emplee. Los denominados sustratos completos apenas necesitan alimenta­ción en este periodo, ya que incorporan humus de lombriz, materia con gran con­tenido en nitrógeno que van liberando lentamente. Otros sustratos completos se

basan en el compost, de forma que tienen una liberación del nitrógeno más rápida, as plantas crecen muy lozanas al principio, aunque luego se hacen dependientes del abonado, pues quedan acostumbradas a una fertilización abundante.

Las plantas en sustratos ligeros y sustra­tos inertes necesitan más fertilización líquida para crear una buena estructura, sobre la que se desarrollará la floración. La base principal de la dieta son los abonos ricos en nitrógeno, en cultivos de alto rendimiento también se utilizan estimuladores de crecimiento.

Plagas

La zona de crecimiento debe ser objeto de una especial atención para impedir que se reproduzcan las plagas. Lo primero para conseguir esto es una climatización ade­cuada, la aparición de plagas suele estar muy relacionada con problemas en la temperatura y humedad. Luego hay que observar las plantas y posibles marcas de plagas, además de colgar cintas adhesivas para identificar los intrusos que se mue­van en vuestra área.

Aparte de esto, hay que optar por el uso de preventivos con frecuencia, sin duda el esfuerzo vale la pena, ya que un cuarto de crecimiento con plagas instaladas es garantía de problemas en la floración.

En la floración, cuando aparece la resina que vamos a fumar, no es muy conveniente pulverizar las plantas, sobre todo en las últimas fases. En cambio durante el crecimiento no hay proble­ma en pulverizar, por lo que es el mejor método para la prevención. Pulveriza a fondo, tanto por el anverso, como por el reverso de la hoja.

Un preventivo por excelencia es el jabón de potasa, en realidad se trata de un jabón que se puede usar para la higiene humana, por lo que es totalmente inocuo. Hay marcas que lo venden muy disuelto, entonces tiene un color muy transparen­te, se nota que sobre todo es agua. En cambio, el jabón de potasa concentrado es de un amarillo mucho más intenso. El jabón de potasa limpia las hojas de plagas, huevos y restos de suciedad. Igual que a las personas les viene bien lavarse, a las plantas también. Además afecta al caparazón de algunas plagas, por lo que las deja más indefensas.

Otro preventivo muy conocido es el aceite de neem, interfiere en el mecanismo de reproducción de las plagas y las debili­ta, además de ser inofensivo para el ser humano. El problema es cuesta mucho de disolver en el agua, por lo que debe emplearse preferentemente con agua templada y mezclarlo de forma vigorosa. Otra opción es aplicarlo junto al riego, ya que también tiene efecto de esta forma, aunque esta baza mejor guardarla para la floración, cuando las pulverizaciones se hacen menos convenientes.

Hay preparados a base de hierro que tiene el doble efecto de ser antiplagas y además estimular a la planta. Los resul­tados son inmediatos, poco después de la aplicación foliar se nota a las plantas mucho más sanas y contentas. También es buena idead combinar las pulverizaciones de distintos productos. En caso de tener plaga lo mejor es atacar de la forma más contundente posible antes de llegar la floración, por lo que muchos cultivadores recurren a remedios más contundentes.

Otra forma de combatir plagas es usar los depredares, de forma que ellos mismo se paseen por la plantación y la vayan limpiando, sin necesidad de pulverizar cada vez. Según la plaga que se sufra, hay que recurrir a diferentes tipos. Hasta ahora, el problema de usar­los en prevención, es que había que emplear varios tipos de depredadores, para tener cubiertas las principales pla­gas que pueden atacar a la planta, de forma que salía bastante caro. Según una nota de prensa que hemos recibi­do, este 2011 se presenta en el mer­cado un superpack para prevención, donde se incluirán 20 nidos de crianza con 4 tipos diferentes de Amblyseius. Con esto quedarán cubiertas las prin­cipales plagas que pueden atacar a la planta: araña roja, trip, micro-ácaro, mosca blanca y mosca del suelo. La ventaja del sistema de nidos es que se incluye un entorno donde las larvas van naciendo y saliendo con regularidad, además de incluir un alimento base, por lo que la introducción de los cuatro tipos de Amblyseius será más efectiva. Pronto te comentaremos más sobre este producto, pues ya hemos encargado un pack.

Madres

Uno de los grandes atractivos de una zona de crecimiento es tener tus propias madres, de forma que pue­das conservar las mejores genéticas durante años y cultivar tus esquejes seleccionados. Para elegir una madre basta hacer dos esquejes de cada planta de semilla antes de pasarlas a floración, conserva los esquejes y las plantas con sus números de relación, según aparezcan machos, hermafrodi­tas o plantas débiles, vete descartan­do esquejes. Después de cosechar y catar las plantas de semilla, ya puedes elegir la que más te gusta.

El esqueje de la elegida se mantendrá como planta madre. Es importante una alimentación rica en nitrógeno, más de 18 horas de luz, aire y buenos cuidados antiplagas. Si quieres una planta madre grande tienes que ir haciendo transplan­tes, si quieres que sea más pequeña hay que practicarles podas de raíces y añadir sustrato nuevo. El próximo número de Soft Secrets es el esperado “Especial varie­dades 2011”, ahí seguiremos hablando de madres y esquejes. Hasta entonces, ¡man­tened verde vuestro crecimiento!


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