CULTIVO DE INTERIOR MARIHUANA - Entender la fotosíntesis para un cultivo sencillo | kannabia

rgen de la voluntad del cultivador. También en una rueda que gire sola, casi sin esfuer­zo del cultivador. Esto no depende de extraños trucos, caros aparatos o pro­ductos milagros, solo hay que entender la fotosíntesis, de ahí salen los principios que rigen la vida de la planta, solo hay que aplicarlos al cultivo. Dar de lado cuestiones de la física y de la biología ampliamente comprobadas no es hacer un cultivo sencillo, es hacer un esfuerzo intelectual sencillo y luego complicarse la vida para aprender lo mismo por ensayo y error en los cultivos. Poner un poco de atención una vez en estos “ári­dos conceptos” ahorrará muchos esfuer­zos en la dirección inadecuada.

Fotosíntesis

Conviene recordarlo, aunque sea evi­dente, la fotosíntesis es la base de la vida de las plantas. En este proceso la planta usa la energía de la luz para transformar materia inorgánica, en materia orgánica. Las plantas comen sobre todo aire, luz y agua, los elementos fundamentales en la fotosíntesis. Las hojas tienen una especie de aperturas , denominadas estomas, donde se hace el intercambio gaseoso entre la planta y el ambiente. Muchos piensan que la planta tiene su boca en las raíces, por lo que basta con embutirle abonos para que esté nutri­da. Esto es un error tremendo, cuando el proceso de fotosíntesis está parado por falta de luz, aire o agua, de nada sirve abonar en grandes cantidades. Al contrario, solo produce un mayor entor­pecimiento de la planta, al acumularse materia inorgánica que la planta no es capaz de transformar en orgánica.

Pasa de trucos baratos y centra tu esfuerzo en maximizar el proceso de fotosíntesis, proporcionando a la planta luz abundante, aire renovado, tempe­ratura templada y riego regular. Las plantas con una fotosíntesis inadecuada pueden sobrevivir, pero nunca desarro­llar sus potenciales al máximo.

Luz y ley de la inversa del cuadrado

A la hora de ajustar la iluminación, hay que tener en cuenta la denominada “ley de la inversa del cuadrado”. Esta ley hace referencia a ciertos fenómenos físicos, como la luz o el sonido, cuya intensidad disminuye con el cuadrado de la distancia al centro del que se originan.

Esto tiene una gran influencia en el cultivo con luminarias, ya que quiere decir que pierden mucha potencia, según aumenta la distancia a la plan­ta. A esto hay que sumar otro factor importante, el calor que emiten las lámparas puede deshidratar o quemar las plantas, por lo que hay que mante­nerla siempre a una cierta distancia. Cuanto más potente es una luminaria, se ha de poner a mayor distancia para no quemar a las plantas, por lo que pierde efectividad al estar lejos. En este difícil equilibrio, se suele decir que las luminarias con mejor rendi­miento son las de 600 vatios.

El consejo típico para la distancia es 60 centímetros para las de 600 vatios y 40 centímetros para las de 400 vatios. Esto se decía en la época que las luminarias emitían más calor y la ventilación era de peores prestaciones, pero a día de hoy las tornas han cambiado con lumi­narias que emiten mucho menos calor y equipos de ventilación más potentes. Como se puede ver en una de las fotos que acompañan a este artículo, la com­binación de equipamiento moderno permite acercar las luminarias mucho a los cogollos, lo que maximiza el rendi­miento de la luz.

Además el manejo de la luz no ha de ser el mismo durante todo el cultivo. Las plantas mas jóvenes podrían ser quemadas por un foco de 600 vatios a toda potencia, por lo que se recomienda empezar con el foco alto y bajarlo de forma progresiva, hasta llegar al punto de equilibrio.

Los últimos días de floración, si las plantas están sanas y sin restos de plagas, se puede bajar el foco para darles un último achu­chón, de forma que den al máximo en estos últimos momentos. El manejo arriba y abajo de los focos se puede hacer un poco pesa­do en instalaciones mal montadas, nada más sencillo que sujetarlos con suspensores ajustables tipo las “Easy Roll”. Aparte de la luz, las plantas también necesitan oscuri­dad, si hay algún tipo de luz que incide en las plantas durante el periodo nocturno, no se desarrollarán adecuadamente.

Temperatura y humedad

La temperatura y la humedad son indi­cadores principales de la salud de un cultivo. Hay que controlar de continuo el termohigrómetro, tanto los valores que ofrece en cada momento, como las máximas y mínimas que registra, pues son justo los momentos en que el daño puede producirse. Además a las plantas no les gusta que haya grandes altera­ciones de humedad entre el día y la noche. Las grandes alteraciones no son buenas y estropean los cogollos, crecen más alargados y mucho menos densos.

Lo ideal es una temperatura cercana a los 22º – 26º. Respecto a la humedad, depende del momento del ciclo. Al principio la humedad es buena para el crecimiento, por lo que los cuartos de madres muchas veces se equipan con humidificadores. Durante toda la primera fase se recomienda manejar la humedad en torno al 55% - 60%, las plantas crecerán más sanas y lozanas, a la vez que habrá menos problemas de plagas. Con la floración ya avanzada el cogollo se densifica, es momento de bajar la humedad en torno al 50% para prevenir problemas por mohos. Una forma sencilla de conseguirlo es acer­car la luminaria más al follaje superior.

Acercar las luminarias influye mucho en el grado de humedad de su entorno. Cuando hablamos de temperatura y humedad, no hay que confundir los valores genera­les que presenta la instalación con los del entorno de la hoja. Hay que tener en cuenta que es justo en ese espacio alrededor de la hoja donde se producen los problemas, ahí es donde la humedad alta provoca pudriciones, mientras que la humedad baja cierra los estomas e invita a instalarse a una plaga de arañas rojas, al bajar de forma radical la humedad en el entorno de la hoja. El sistema más directo de influir en la temperatura y la humedad es con la ventilación, aunque la ilumina­ción también está en una relación muy estrecha con estas variantes. Por ejemplo, una instalación que en invierno está muy fría, se puede caldear con otra luminaria adicional o sencillamente con una lumi­naria de mayor potencia.

Otra forma de que la planta presen­te problemas es un riego inadecuado. Aunque el cultivo esté bien climatizado, si las plantas tienen falta de riego cerra­rán los estomas igualmente. La habitación puede estar ofreciendo unos valo­res razonables, mientras que las plantas tienen en su entorno otros parámetros muy diferentes. Una temperatura y humedad inadecuadas siempre acaba­rán trayendo problemas, es algo que no se puede eludir, tampoco sirve de nada intentar resolver estos problemas con un fungicida o un plaguicida, la única opción válida es ajustar las variables.

Por ejemplo la araña roja suele ser sínto­ma de un cultivo caluroso, mal ventilado o con poco riego. Tratar de combatirla sin modificar estos problemas es perder el tiempo, siempre sobrevivirá algún huevo, dado que se encontrará condiciones de temperatura y humedad ideales. Por tanto, cuando la araña roja se presenta, lo primero que hay que hacer es intentar aumentar la humedad y bajar la tempe­ratura. Mientras esto no se solucione, es muy difícil deshacerse de la araña.

Agua: pH y Ec

Es sabido que gran parte del cuerpo humano esta formado por agua. El agua es un factor de suma importancia en todo cultivo. Prueba de la importancia del agua son los conflictos bélicos que ocasionan las fuentes de agua potable, pues son un recurso estratégico para la agricultura y la población humanas.

La falta de agua, el exceso o la mala calidad son factores que pueden arrui­nar una plantación. La calidad de agua puede variar mucho según los lugares, por lo que es buena idea preguntar en tu tienda de cultivo, ya que al tener muchos clientes, suelen saber lo que ocurre en su zona. En general pode­mos decir que en toda la zona costera de España es muy mala, con gran canti­dad de sólidos disueltos. Esto provoca acumulaciones el sustrato, además de impedir una correcta nutrición de las plantas. En lugares así no queda más remedio que recurrir a un filtro de ósmosis para enriquecerla.

Para conocer la calidad del agua se suele hacer referencia a pH y Ec. El pH mide la acidez o alcalinidad del agua, cuando el pH es muy alto o muy bajo la planta no puede asimilar los nutrientes que se le dan, por lo que se producen carencias. El ejemplo más típico es pH demasiado alto que produce una carencia de hierro. Para el cannabis se recomienda un pH ligeramente ácido, en torno al 6.5 para la tierra y en torno al 6.0 para sustratos inertes. Una vez que se entiende la influencia del pH puede usarse para variar el ciclo de alimentación de la planta, hay quien le gusta subirlo al principio de la flora­ción y darle un bajón las semanas pre­vias a la cosecha, estos trucos pueden llegar a ser efectivos, pero también pueden afectar a la salud radicular de las plantas y provocar problemas.

Después de añadir los fertilizantes el pH cambia, por lo que la medición se ha de hacer siempre una vez preparado el liquido nutriente, nunca antes. Hay fertili­zantes que causan mucho efecto sobre el pH, tanto por subirlo o bajarlo, como por hacerlo más estable o inestable.

Antiguamente el pH se medía con test colorimétricos, se trata de unos pape­litos que se introducen en el agua y cuyo color cambia, esto es muy impre­ciso, sirve de solución de urgencia o para hacerse una idea, pero ya están totalmente pasados de moda, ya que los medidores digitales cada vez son más baratos y accesibles. Cuando se usa un medidor digital hay que dejarle tiempo para trabajar, es decir, espera de dos o cuatro minutos para que la sonda coja la medida correcta, resulta un poco pesado aguantarla a pulso encima del liquido, pero no queda otra solución. Los medidores de pH se basan en una sonda, hay que man­tenerla siempre húmeda o perderá su precisión, por tanto el medidor se debe guardar siempre con una gota de liquido de almacenamiento en el capuchón, de no tener este liquido se puede emplear el de calibración. No hay medidor se pH eterno, todas las sondas se estropean mucho, así cuida la sonda y elige modelos que se pueda cambiar la sonda.

Es muy típico bajar el pH con vinagre, pero en el mercado hay reductores de pH mucho más eficaces y estables. En los cultivos en tierra no es tan nece­saria la medida del pH en cada riego, a no ser que se observen variaciones preocupantes, en todo caso la desaten­ción total de este factor, siempre acaba produciendo problemas.

Respecto a la Electroconductividad o Ec, sirve para medir la cantidad de sales, esto sirve para conseguir de una forma indirec­ta la cantidad de abono, aunque también podrían ser sales que la planta no pueda aprovechar. Esta medida es muy impor­tante en los cultivos de hidroponía.

Además del pH y la Ec de la solución nutriente, hay que tener en cuenta el pH y la Ec del sustrato. Esto es un factor muy importante, ya que cuando el desequili­brio parte del sustrato resulta muy difícil de corregir. En las mezclas hechas espe­cíficamente para cannabis no suele haber problemas, ya que el fabricante tiene este

factor en cuenta. Un sustrato inerte mal acondicionado puede arruinar el cultivo, resulta muy difícil arreglar el error de base a través de la solución nutriente.

Aire

Las plantas respiran y necesitan aire. Esto es algo sabido, pero que no se aplica a fondo, ya que solo se relaciona con el sistema de ventilación, cuando lo cierto es que en la ventilación tam­bién incluyen otras cuestiones como la poda o el sustrato.

Respecto a la ventilación quede claro que es imprescindible, no se puede tener un cultivo con solo una luminaria, el aire que­dará enrarecido y las plantas se desarrolla­rán con dificultad. Además del extractor que saca el aire por arriba y del intractor que lo introduce por debajo, hay que inspeccionar el cultivo a la búsqueda de las bolsas de aire, ahí se colocarán venti­ladores para romper esas acumulaciones de aire viciado. Un consejo peligroso es poner el ventilador directamente sobre las plantas, para darles aire y fortalecer los tallos, la idea sería recrear algo parecido a cuando el viento actúa sobre las plantas en el estado natural. Esta práctica puede ocasionar daños en el cultivo, al quedar las plantas deshidratadas, no hay que olvidar que en el estado natural el viento no incide sobre las plantas de continuo, como si lo hace un ventilador.

Otro aspecto para lograr una buena ven­tilación es la poda de ramas inferiores, de esta forma se consigue que el viento corra entre la parte baja de las plantas, con unos efectos beneficiosos indudables. El momento ideal para una poda de este tipo suele ser justo antes del paso de las plantas de crecimiento a floración. Esta poda debe hacerse sin dolor por las ramas perdidas, ya que las partes bajas de la planta en interior casi no producen. Esto se debe a la ley del cuadrado de la distancia antes comentada, la luz pierde mucha efectividad al pene­trar en el follaje, por lo que estas partes bajas dan más follaje que producción. Para hacer una buena poda de ramas bajas elije unas tijeras afiladas y de punta larga, corta todas las ramas secundarias de la zona inferior, la planta debe quedar casi desnuda, solo debe verse el esqueleto de las ramas primarias que sostiene el follaje superior. Cuando se mira un cultivo con las partes bajas podadas, toda la parte inferior del armario debe ser visible, al haberse eliminado el follaje al completo.

Las plantas también respiran por la raíz, por esto es muy importante el tema de la oxigenación del sustrato. Cuando el sustrato está lleno de agua no contiene oxígeno y las raíces no pueden respi­rar, esto hay que tenerlo siempre en cuenta en el riego, ya que si las raíces de las plantas están permanentemente inundadas se producirán pudriciones que dañan a todo la planta, por este motivo hay que dejar periodos en el que el sustrato este más seco, no tenerlo humedecido de forma permanente. El sistema radicular del cannabis es vago, se desarrolla con calma y necesita sus­tratos muy sueltos y oxigenados, donde pueda en libertad. Este es el motivo de que las raíces gusten tanto de sustratos inertes como el coco, la lana de roca o las bolas de arcilla, ya que contienen mucho aire, a la hora de regar la lana de roca hay que tener en muy en cuenta los periodos de drenaje para que la lana vuelva a estar aireada.

A la hora de hablar del cultivo en tierra, no todos los sustratos son iguales, los sus­tratos más pesados y completos retienen más el agua, mientras los sustratos ligeros la eliminan con facilidad, por lo que están mas oxigenados, aunque también requie­ren más atención por parte del cultivador.


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