Interior básico: lista de la compra - Cultivo de Interior | kannabia

a el sector cannábico. Había falta de material y también de tiendas que lo ofrecieran. En aquellos momentos ir haciendo apaños para salir del paso era una necesidad prioritaria, pues los cultivos perfectos no existían más que en los diagramas. Con el tiempo el sector se ha profesionalizado, el material es mucho mejor, más barato y más disponible. En esta situación no valen la pena las chapuzas, ya que como dice la frase popular: “lo barato sale caro”. Usar sucedáneos o material de segunda suele ser causa de dolores de cabeza y perdidas de producción y tiempo. Antes las necesidades eran saber como montar un balastro o como hacer un armario, ahora resulta más importante saber comprar cuando se llega a la tienda y se desea adquirir lo básico para empezar un interior. A continuación comentamos las partes principales de un cultivo de interior, la utilidad de cada una y algunas de las posibilidades que nos ofrece el mercado.

Información Lo básico es entender el ciclo de vida de las plantas y las necesidades que presentan, estar bien informado para poder tomar las decisiones correctas. Nunca informarse fue tan fácil como ahora, hay libros, vídeos, revistas, internet, etc... Sof Secrets ofrece su colección completa

para descarga en www.softsecrets.nl, ahí tie-nes material para comprender a fondo el desarrollo de un cultivo de cannabis en interior. Si quieres comprar un libro en español, el más completo es el manual de Jorge Cervantes, conocido popularmente como “la biblia del cultivo”. De la información nace el entendimiento de la función de cada parte del equipo. Como introducción, tienes en esta misma revista un artículo que explica como manejar de forma sencilla un equipo de interior, es el complemento ideal para esta pequeña “lista de la compra”

Presupuesto y calidades Empezar a cultivar requiere un mínimo de inversión en equipos básicos. Es mejor esperar hasta que se tenga el dinero para hacer esta inversión. Como cifra orientativa podemos decirque el gasto estaría entre 600 – 1000 euros. A la hora de elegir el material hay que intentar comprarlo lo mejor posible. En primer lugar por seguridad, ya que el equipamiento de calidad hace menos ruido, reduce el riesgo de incendio y da menos disgustos. Además hay que tener en cuenta que un buen montaje simplifica el cultivo, aprovecha mejor el gasto de energía y ahorra tiempo de trabajo.

¿Armario o habitación? Esta es una de las primeras cuestiones que asaltan al debutante. Si se dispone de una habitación pequeña que solo se va a dedicar al cultivo, resulta más cómodo trabajar sin armario, con las plantas debajo de la luminaria. Los contras de este sistema es que requiere preparar toda la habitación, “convertirla en un armario”, con sus correspondientes entradas y salidas de aire, reflectan-tes en las paredes para el aprovechamiento de la luz y aislante en el suelo. Poner un buen aislante en el suelo de las habitaciones de cultivo es vital, pues de lo contrario acabarán destrozadas, por la acumulación en el tiempo de la humedad de los riegos. Esta

inversión de esfuerzo que requiere transformar una habitación hace que solo se opte por esta solución cuando se va a usar más una luminaria, al objeto de montar cultivos grandes. La opción más utilizada por los que se inician al cultivo son los armarios, ya que evitan muchas preocupaciones, son sencillos de montar y cada vez más ligeros y mejor de precio. Para montarlos solo hay que ensamblar los tubos con los conectores, seguir los pasos de las instrucciones y poner atención en el número de cada tubo. Una vez montada la estructura, se reviste el armario con las cremalleras abiertas, esto es más cómodo hacerlo entre dos personas, aunque uno también puede. Con el armario montado, se comprueba que las esquinas están bien ajustadas y ya se pueden cerrar las cremalleras. En el pasado hubo ciertos problemas de armarios que encajaban mal, que tenían malas calidades o que incluso envenenaban a las plantas, por el tipo de plásticos que los componían. También hubo materiales de armarios que alimentaban el fuego, en lugar de retardarlo, o que tenían los agujeros de ventilación en lugares incorrectos. En la actualidad esos problemas parecen superados y la mayoría de los armarios que hay en el mercado son de calidad muy aceptable. En todo caso presta atención a posibles errores, por si algún alijo de armarios chinos repitiese antiguas pifias.

Ha de ser un armario sólido, pero fácil de montar. Nada de armarios que requieran coser piezas o ponerse a hacer agujeros. Hay que poner atención a si es un armario que retarda el fuego o por el contrario lo propaga. Las paredes interiores reflectantes son

otra característica importante. Debe tener el agujero de ventilación superior y el inferior, también presentar la posibilidad de intracción pasiva, con agujeros inferiores dotados de una rejilla que se puede descubrir, de forma que el aire entre por abajo según lo succiona la ventilación superior. Para los tubos de ventilación debe ofrecer buenas terminaciones, con manguitos interiores ajustables para que la entrada sea estanca. También otro manguito para proteger la salida al exterior de cables. Otro punto importante es que sea capaz de soportar un cierto peso en su estructura superior, de forma que se pueda colgar el extractor o los filtros antiolor. Entre las novedades en armarios, destaca el Cultibox Combi. Este conjunto ofrece la posibilidad de unir unos armarios a otros en cualquier dirección, ya que los tres lados tienen un sistema de velcros que los hace desmontables, lo que permite adoptar todo tipo de disposiciones. Los modelos combinables son los mejores para alguien que empieza. Al principio se puede comprar solo un armario, un equipo de iluminación y un extractor para sacar aire, la entrada de aire sería de forma pasiva. Si después de las primeras cosechas se quiere ampliar el conjunto, resulta muy sencillo, un segundo “Cultibox” se adjunta al primero. Se compra una segunda luminaria y un extractor más potente, mientras que el antiguo extractor pasa a meter aire por la parte inferior.

Termohigrómetro El termohigrómetro de máximas y míni-mas es un elemento que no ha de faltar en ninguna instalación. Informa en cada momento del estado de la temperatura y la

humedad. Gran parte de los problemas y plagas en el cultivo de interior vienen de temperaturas y humedades incorrectas. Es bueno tener más de uno, para ver si hay grandes diferencias entre la tempe-ratura ambiental y el entorno directo de las plantas. Los que llevan una sonda adicional permiten conocer los valores de temperatura donde se encuentra el medidor, así como la temperatura en un lugar adicional. La sonda también se puede usar para colgar el termohigrómetro.

Ventilación El aire es tan importante para un cultivo como la luz, de forma que no se puede descuidar este aspecto bajo ningún concepto. Además esta muy relacionado con la temperatura y la humedad. Los ventiladores pequeños, tipo baño, dan un ruido tremendo y te molestarán para dormir, aparte de que pueden ser causa para la denuncia , pues nadie tiene la obligación de aguantar un zumbido permanente emitido al lado de casa. Vale la pena, por tanto, invertir en extractores del tipo tubular de excelentes resultados. Aunque más caros, ofrecen interesantes ventajas: más potentes, más silenciosos y mejor uso de la energía. Para un primer cultivo basta con comprar un buen extractor para la entrada de aire y dejar la extracción pasiva. Si luego se amplia con otro armario anexo, tipo el Combi antes reseñado, basta con comprar un nuevo extractor más potente para las dos lámparas, mientras que el antiguo extractor pasa a meter aire por la parte inferior del armario. El extractor se puede colocar por la parte exterior del techo del armario, tal como indica en los dibujos de montaje. De esta forma saca el aire directamente, aunque hará más ruido. Para mantener el sonido al mínimo, se cuelga del techo del armario, enrollado con unos pulpos de goma, por los que casi no transmite vibración. Hay extractores de gama alta que ya tienen incluido mecanismo para que salten a tal o cual temperatura y no precisan

de controlador externo. Los tubos de ventilación siempre son necesarios. Si el extractor está en el interior del armario, sirven para sacar el aire. Si el extractor está en el techo superior, sirven para conectarlo con la caja de la ventana. Conviene completarlo con tubo exterior antiruido, se trata de una cubierta que tiene en su interior material aislante, de forma que el ruido queda muy amor-tiguado. Una vez desplegado este tubo es engorroso de volver a comprimir, por lo que conviene usarlo cuando esté montado el resto de la instalación. Al instalar los tubos procura que el recorrido sea mínimo y en linea recta, los ángulos cerrados y largos recorridos provocan perdida en la potencia de ventilación. En la mayoría de climas y situaciones, la salida del aire siempre se debe hacer hacia el exterior de la casa, de lo contrario la habitación se pondrá mohosa y se estropeará primero la pintura y el suelo después. Para sacar el aire el sistema antiguo era poner una especie de ventana interior con un tablón de madera, en el que se colocaba un agujero para sacar el aire por la parte inferior de la ventana que estaba ligeramente abierta. Es un sistema complicado y que llama la atención. Lo más efectivo es sacar la ventilación a través de la caja de la persiana. Es muy sencillo, desmonta la caja frontal de tu persiana, lo más normal es que puedas encontrar una igual en algún gran centro de bricolaje. De lo contrario puedes encar-gar una chapa a medida. Solo tienes que hacer un agujero para meter el tubo de extracción a la caja de la persiana. El airé sale hacia el exterior por encima de la persiana cerrada, sin hacer ruido en

ningún momento. En cultivos de armario, si tienes una ventana de dos posiciones, hay una solución chapucera pero sencilla; consiste en cerrar la persiana, pero dejar unas rendijas, poner la ventana en posición de 45 grados y colocar el tubo en el ángulo que forma la ventana con la persiana, el aire saldrá por las pequeñas rendijas, sin que se note nada desde el exterior. Respecto a la entrada de aire, en casi todos los casos es mejor que entre desde la casa, donde se podrá aclimatar. Los cultivos con la entrada de aire directa desde el exterior dan muchísimos problemas, ya que dependen de los caprichos climáticos. Además de un extractor en la parte superior y un intractor en el extremo opuesto, en cultivos amplios se pone un ventilador para la romper la masa estática de aire y que no se formen bolsas. También se puede poner debajo del intractor un ventilador fijo y potente, de forma que el aire fresco llegue más lejos.

Bombilla Para que un reflector funcione bien, lo primero que reciba la luz de la bombilla adecuada. La opción clásica pasaba por una luminaria de halogenuros metabó-licos para el crecimiento y una luminaria de sodio de alta presión para la floración. Esto ya solo se usa en instalaciones profesionales, donde el crecimiento es una zona fija porque se necesitan muchas plantas. Para el cultivador aficionado, resulta mucho más eficiente una bombilla mixta o incluso una de sodio, le ocasiona menos gastos, menos cambios, menos esfuerzos y similares resultados. Las bombillas de alta presión de sodio sirven también para el ciclo de crecimiento, las plantas crecen

sanas y contentas. Respecto a las potencias, está compro-bado que la bombilla de 600 vatios es la que ofrece mejor rendimiento en los cultivos, por lo que se puede empezar con esta potencia, aunque demanda un poco más de atención. También se puede hacer una iniciación con 400 vatios, luego basta añadir una de 600 para pasar a tener un cultivo grande. Para una luminaria de 600 vatios hay que comprar un armario de 1,20 x 1,20 como mínimo, aunque en uno más amplio se trabajará más cómodo. Para iniciarse con un armario de 1 metro cuadrado justo, es mejor optar por una luminaria de 400 vatios. Si quieres ahorrar en la factura eléctrica usa un fluorescente compacto para la primera parte de crecimiento. Luego hay que darle a las plantas entre 4-10 días en crecimiento bajo la luminaria de alta presión de sodio. Después ya se pueden pasar a floración.

Balastros Las bombillas de alta presión no se enchufan directamente a la red eléctrica, necesitan un equipo que acumule la energía que necesitan para arrancarse. Antiguamente se vendían en piezas separadas y había que conectarlas. Ahora mismo el mercado ofrece productos muchos mejores. Instala los balastros fuera del armario para que no produzcan calor. Cuando no hay armario se ponen en la parte superior de la habitación, encima de alguna repisa, de forma que el calor que producen quede en la parte alta, sin afectar a las plantas. Todo el conjunto debe ir en una caja, a prueba de fuego y con su correspondiente apertura de ventilación. También existen contenedores en aluminio, con perfiles exteriores tipo turbina, diseñados para difundir el calor lo máximo posible. Un gran avance son los balastros digitales, aprovechan mejor la energía, además casi no emiten calor, por lo que requieren menos ventilación. Dentro de los digitales destacan los conjuntos graduables, permiten operar a distintas potencias, sin

cambiar la bombilla, ni pieza alguna. Basta con mover un botón para que la luminaria trabaje a mayor o menor rendimiento. Esto resulta muy cómodo, pues hay momentos en que excesos de potencia son contraproducentes y perjudiciales para el cultivo, mientras que otros agradecen un apoyo extra.

Reflectores Este es el apartado que provoca más pasiones y comentarios. La evolución desde las primeras lámparas también se ha hecho notar, hay mucha propaganda y todo tipo de opiniones. Al principio hasta el reflector más sencillo resultaba caro. Ahora hay disponibles una gran variedad de modelos. Que te quede claro: la lámpa-ra es solo una parte de un conjunto más amplio, en el que interviene la genética, el control de la temperatura y humedad, la renovación de aire y otros factores. La eficacia de la luz disminuye a gran velocidad, según se aleja de las plantas, pues las luminarias no tienen un gran poder de penetración, como el sol. Por tanto las luminarias son más eficaces cuanto más se pueden acercar a las plantas. Aquí surge un problema, si se acercan dema-siado las plantas se deshidratan y dañan por el exceso de calor. Por ello el avance los reflectores ha ido en dos direcciones, por un lado reflejar la luz de la forma más eficiente posible, por el otro lado permitir acercar la luz a las plantas lo máximo posible, sin dañarlas, lo que posibilita la máxima eficiencia. Los primeros “Cool tube” fueron una gran novedad en el cultivo en armarios, la luminaria va en el interior de un tubo, de forma que el aire caliente resulta mucho más fácil de eliminar. Aunque los primeros

modelos fallaban en el aprovechamiento de la luz, ya que podía reflejarse mejor. Una solución para esto es quitar el reflector interno del “Cool tube” y usarlo con un reflector exterior. Otra novedad en el mercado de los reflectores fue el “Adjust a Wings”, un reflector de alas ajustables, lo que permite adaptarlas al momento del cultivo. Ecotechnics, los inventores del “Cool tube”, sacaron una novedad en el concepto de reflexión, la “Diamond”, con una forma testada en laboratorio para la reflexión óptima de la luz. Como mejora a este modelo, acaban de presentar una combinación de sus dos grandes éxitos con la “Diamond tube”, un reflector con la avanzada forma del diamante, pero que a la vez está cerrado, para una extracción directa del calor. La extracción directa del calor tiene una especial importancia en los armarios, ya que permite acercar la luminaria más a las plantas, pero sin que se desequilibre el conjunto. Esta lucha por mantener las luminarias lo más cerca posible de las plantas, sin dañarlas, pasa por el reajuste continuo de los reflectores a lo largo de las distintas fases del cultivo. La antigua solución era colgar las lámparas con cadenas y ganchos en forma de “S”. Esto ha quedado superado por los supensores ajustables, como las “Easy Roll”, dotados una capacidad de soportar peso sorprendente. El uso es realmente sencillo, se cuelga el reflector del suspensor con un gancho. Hay una tuerca en cada suspensor. Cuando se abre permite que el reflector caiga a plomo. Cuando se cierra solo se puede ajustar hacia arriba, basta levantar el foco con las manos y la cuerda se recoge en el interior del suspensor. Esto es muy cómodo, solo hay que abrir las tuercas al principio del cultivo, para poner las luminarias cerca de las plantas. Luego, según crezcan, se sube sin problemas.

Cableado y control El control manual de un cultivo

de interior es un disparate, pues nadie tiene la regularidad para encender y apagar los equipos a las horas precisas. Desde el interior más sencillo, hasta el más complejo, han de contar con algún equipo de control. Los interiores grandes suelen estar dotados de las llamadas cajas de control. Las de clima están especializadas en un ajuste fino del equipo de ventilación para controlar la temperatura y la humedad. Las de iluminación sirven para enviar la potencia de arranque a varias luminarias, sin dejar sobrecargada la red. También hay modelos que incluyen ambas funciones, incluso otras adicionales, como por ejemplo el riego automático. Para un principio simple, no hacen falta más que temporizadores analógicos. Elige un modelo sencillo y resistente. Para ponerlo en hora se gira la rueda interior, fíjate donde está la flecha como referencia. Se sacan más o menos lengüetas en función de si se pretende que la luminaria tenga ciclo de crecimiento (18 horas al día de luz) o de floración (12 horas al día de luz). Al principio los potenciómetros eran más difíciles de encontrar y más caros, por lo que se solía optar por controlar la ventilación también con temporizadores. Resulta muy sencillo, basta observar con el termohigrómetro los cambios de temperatura y humedad a lo largo del día y encender o apagar en consecuencia. Una buena norma suele ser dejar el extractor en funcionamiento con la lampara encen-dida y al menos la primera hora después del apagado, para que no suba mucho la humedad en ese momento. Luego, durante el ciclo de luminaria apagada, se pueden programar encendidos a tiempos alternos. Ahora están mucho más disponibles los potenciómetros, permiten ajustar el extractor a las necesidades de la habitación, si el extractor no hace ruido, tampoco hay que ser tacaño con el aire. Muchos equipos ya viene cableados y listos, pero otros necesitan que se conecten piezas o pongan enchufes. Pregunta en la

tienda donde lo compras si necesitas alguna pieza más eléctrica y asegúrate que sabes como hacer las conexiones, no dudes en preguntar, para eso están las tiendas, y si no te sientes bien asesorado, siempre puedes buscar en otro lugar. Es básico entender claramente la instalación que vas a hacer y hacerla con precisión. Una conexión mal hecha puede provocar un incendio. Atención a todo el cableado de la instalación, que estén bien sujetos, que no cuelguen, ni puedan entrar en conexión con agua. Usa enchufes de buena calidad y conecta la toma de tierra. La potencia no es solo cuestión de lo que tengas contratado, sino de lo que puedas usar sin hacer arder el edificio. Hay casas con instalaciones eléctricas muy viejas que pueden organizar un incendio, el problema no es solo cambiar el enchufe, sino la instalación interior de las paredes. En estos casos hay que andarse con pies de plomo, ya que se puede organizar un cortocircuito con facilidad. Si se van a conectar más de tres lámparas de 600 vatios, es mejor traer a un electricista especializado, capaz de hacer una deriva desde la caja principal de la luz hasta la habitación, usando cable grueso de buena calidad. En las tiendas suelen conocer electricistas de confianza para hacer este tipo de trabajos. A no ser que se tengan unos conocimientos mínimos de electricidad o algún amigo cultivador, para montar el primer interior es mejor acudir a las tiendas, de forma que te puedas asesorar bien de como se monta cada pieza.

Olores Los olores son otra causa típica de denuncia de vecino, volvemos a lo mismo, a ti te parecerá que

tus plantas huelen muy bien, pero nadie tiene obligación de aguantar un olor que le resulta desagradable. Además, has de tener en cuenta que si la policía se presenta y comprueba que huele a marihuana, es una prueba más que se presentará al juez para solicitar la orden de registro. Por fortuna la tecnología pone muchas soluciones a nuestro alcance para no tener que llegar a estos extremos. Con las opciones disponibles se puede cultivar sin emitir olor alguno. La solución más famosa son los filtros de carbono, estos filtros se colocan en el interior del armario, de forma que el aire llegue al extractor con un paso previo por el filtro de carbono. La solución más fácil es colgarlos del techo del armario, ya que suelen pesar bastante. También en este campo aparecen novedades, con filtros ultraligeros y con mayor tiempo de uso. Hay incluso filtros donde el carbono va impregnado en la estructura exterior, de forman que están vacíos. Sean del tipo que sean, todos los filtros necesitan recambio del carbono, cuya capacidad se acaba agotando. Hay varios sistemas más, basados en distintos principios, por ejemplo los generadores de ozono que purifican el aire. También los ambientadores que añaden diversas esencias que destruyen los malos olores. Últimamente está teniendo mucho éxito el Ona Gel, unos botes de gel que Las luminarias con extracción directa del calor tienen otra ventaja, el aire caliente sale de la habitación sin entrar en contacto con el ambiente del cuarto de cultivo, por lo que es un aire sin olor a cannabis y se puede eliminar directamente, también usar para calefactar otra habitación.

Aspecto exterior Al organizar un cultivo hay que tener la imagen exterior del mismo. Es increíble la capacidad que tienen unos modestos prismáticos de por ejemplo 8x25, si por fuera se presentan signos visibles, pueden observarse desde muy lejos. Hay que controlar

las salidas del aire. Usando alguna de las técnicas explicadas en este artículo se disimula la extracción perfectamente. Vigila también que no se vean luces de la instalación desde fuera, pues resulta muy extraño una luz que se encienda y apague todos los días a la misma hora. También vigilar el momento en que se meten los productos necesarios para el cultivo, como sacos de tierra, luminarias, macetas etc... En Ykea venden grandes bolsas de una tela fuerte y plastificada, en cada bolsa de estas puedes meter dos sacos de tierra, los manejarás mejor y con más disimulo.

Algunas conclusiones Para empezar la compra, nada mejor que un buen manual de cultivo, es su defecto descarga de internet la colección de Soft Secrets y empieza a informarte. A la hora de comprar un conjunto hay que poner en una lista de la compra básica: armario, iluminación, ventilación, medición y controladores automáticos. También necesitarás sustrato de cultivo, macetas, fertilizantes y plantas, pero eso lo tratamos en otro articulo de esta misma revista, dedicado al cultivo sencillo en interior. Pregunta antes de salir de la tienda si llevas todo lo que necesitas o si tienes que comprar algún cable o enchufe. Es una molestia descubrir que faltan cosas justo en el momento de ponerse a montarlas. Piensa bien donde irá cada pieza, luego haz el montaje todo de forma segura, con calma, minuciosidad, las conexiones bien hechas y sobre todo ¡con sentido común!


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