White Russian Feminizada - CULTIVO DE INTERIOR | kannabia

que están disponibles.

La calidad de este híbrido Indica/Sativa es, simple y llanamente, excepcional. Serious Seeds lanzó al mercado recien­temente las semillas feminizadas de esta planta legendaria.

White Russian Feminizada 00 White Russian proporciona un efecto de subida asombrosamente fuerte, con la capacidad de hacerse bastante triposo si se fuma en exceso. Además de esto, posee una persistencia excelente: se trata de una embriaguez de duración muy larga y que va a mejor con el paso del tiempo. En resumen, no es una fumada recomenda­ble para gente temerosa.

Hace algún tiempo, tuve la fortuna de recibir unas semillas feminizadas de White Russian por cortesía de Soft Secrets. Las planté en tacos Root Riot y, como la tem­peratura afuera eran unos cálidos 22 °C, las puse en un propagador sin calefacción y las dejé en un rincón del cuarto de cre­cimiento vegetativo, bajo la lámpara de halogenuro metálico de 400 W.

Mientras esperaba, preparé la mezcla de sustrato que iba a usar durante las fases de crecimiento y floración, Kilomix, de Atami. Como esta tierra es la que he usado casi siempre por su absoluta fiabilidad y facilidad de uso, todavía me quedó tiem­po para llevar a cabo ciertas tareas esen­ciales de mantenimiento de ventiladores. Como ya he mencionado, la temperaturaexterior estaba empezando caldearse, y cuando salta hasta los veintitantos grados por la mañana, lo último que quieres hacer es ponerte a quitar toda la porque­ría pegada en el interior de los extractores para maximizar el caudal de aire. 36 horas después de plantar las White Russian, White Russian Feminizada 01 aparecieron los primeros brotes y, en 24 horas más, todos estaban fuera, así que retiré la tapa del propagador.

Durante los días siguientes, planté los bro­tes en macetas de 9 cm y fui poniéndolos cada vez más cerca de la lámpara, hasta que estuvieron a una distancia a la cual yo podía mantener el dorso de mi mano sin sentir molestias, manteniendo la lámpara sobre las puntas de las plántulas.

Los plantones se establecieron bien durante los días que siguieron. Una vez que estuvo formado el segundo par real de hojas, eliminé el brote de creci­miento de un par de plantas. Además, llegado el noveno día con la luz a 18/6, les di un abonado suave (mitad de la dosis normal) con Canna Terra Flores, tras lo cual empecé a darles la dosis completa en cada riego.

Aparte de sendos trasplantes a macetas de 15 y 25 cm, el crecimiento vegetativo resultó carente de sucesos. Mencionar que se eliminaron todos los brotes bajos de las White Russian Feminizada 03 plantas para dirigir toda la energía del crecimiento hacia la punta de la planta. A las plantas parecían gus­tarles los abonados constantes. Tenían un aspecto fuerte y sano.

La temperatura en el cuarto de crecimien­to se mantuvo a 27-28 °C gracias a la lim­pieza de los extractores, así que las plan­tas fueron pasadas al cuarto de floración en sus macetas de 25 cm el día 28 a 18/6. Ahí fue cuando empezaron los problemas.

La zona de floración es un espacio cerrado de 2 x 1 x 1,7 m. Está forrado de Mylar reflectante, cuenta con dos lámparas Son T Plus de 400 W montadas en sendos reflectores ajustables de aluminio “Bat Wing”, grandes y de fabricación casera. El espacio dispone de aire fresco gracias a aberturas en la base con cuatro

ventilado­res de 15 cm. También hay dos ventilado­res oscilantes de 30 cm dentro del cuarto, a ambos lados. Hacen que el aire fresco sople a través de los cogollos y el follaje. Además, hay un potente extractor de 15 cm encima del espacio cerrado.

Este montaje funciona bien normalmen­te. Digo normalmente porque los nueve días siguientes fueron de todo menos normales. El día después de la entrada de las White Russian en el cuarto de floración la temperatura exterior subió a 28 °C. Con el cuarto de floración montando de esa forma, funciona a unos 7-8 °C por encima de la temperatura ambiente que hay al aire libre, por lo que todos los matemáti­cos ya se habrán dado cuenta de que el resultado no puede ser bueno.

White Russian Feminizada 04 Al estar el cuarto de floración a más de 35 °C, se hizo necesario tomar medidas drásticas. La primera, alejar las lámparas respecto a las plantas. Esto puede parecer una insensatez si tenemos en cuenta que los cogollos necesitan buena luz para cre­cer bien, pero es mucho mejor que “tos­tar” las puntas de los cogollos. En segundo lugar, dirigí el aire de las habitaciones más frescas de la casa hacia el cuarto de cultivo mediante ventiladores grandes (45 cm). Por último, instalé un segundo extractor de 15 cm encima de la estructura cerrada (por suerte fue pan comido).

Con los dos extractores expulsando el aire caliente, y haciendo llegar el aire más fresco al cuarto de cultivo, el resultado fue una porquería, a decir verdad. Aún así, la temperatura se redujo en un grado o dos, y había aire fresco en abundancia soplan­do entre las plantas. Lo más importante: se lograba una buena temperatura (20-22 °C) cuando las luces estaban apagadas. De manera que me sentía bastante feliz.

Las plantas de White Russian parecían soportar las temperaturas; quizá se esti­raron un poco más de lo normal. Como la temperatura era tan alta, evité abonar demasiado durante un tiempo, añadien­do únicamente media dosis y una dosis completa a lo largo de 7 días. El motivo de ello es que, al no haber trabajado antes con esta variedad, no estaba seguro de cómo reaccionaría a las temperaturas elevadas. Tampoco estaba seguro de sus necesidades nutricionales, ciertamente no sabía qué podría pasar si se combina­ban ambos factores.

En el pasado, he podido comprobar que ciertas variedades, al recibir mucho abono en condiciones de temperatura alta, recompensan tu entusiasmo con cogollos estancados, aireados y llenos de hojas quemadas. De pena.

White Russian Feminizada 05 A modo de prueba, aboné bastante una de las plantas desde el principio y, como sospechaba, no me gustó la reacción. Pocas semanas más tarde, la planta mos­traba un aspecto ligeramente enfermizo.

Llegados a este punto, he de decir que White Russian es una planta muy estable desde semilla. Las plantas eran tan simi­lares en sus patrones de crecimiento y floración, que podría pensarse que eran clones a primera vista.

Después de 10 días más o menos, la tem­peratura bajó, por lo que el cuarto de cultivo alcanzaba máximas de 28-29 °C con las lámparas acercadas de nuevo. Aumenté el abonado a una dosis com­pleta de Canna Terra Flores en cada riego, dando un lavado con agua al aplicar el quinto riego.

El día 14 a 12/12, aparecieron los primeros “pistilos” blancos. Tres días después, todas las plantas estaban empezando a florecer. Durante los tres días siguientes, las plan­tas parecían haberse detenido. Luego, alrededor del día 21, todo se disparató.

Durante los 25 días siguientes, todas las plantas explotaron con flores y resina, produciendo hermosos

cogollos nevados. Con el tiempo, estos se pusieron rellenos, se hincharon y brillaban de forma atrac­tiva. En todo este tiempo, di a las plantas tres dosis de PK 13-14 (los días 32, 34 y 36).

Llegado el día número 47, las plantas parecían estar a tope de salud, pero volvió el calor para vengarse. Durante cinco días con sus noches, la temperatura fue alta en el cuarto de cultivo, no había mucha dife­rencia en si las luces estaban encendidas o apagadas. Además, la temperatura era elevada. Esto, combinado con un posible exceso de nutrientes, produjo quemadu­ras en las hojas de los cogollos. ¡Vaya! Lo último que quería que pasara. Por suerte, la temperatura bajó pronto, al igual que la humedad, y enjuagué las raíces de las plantas con agua fresca durante el resto de la floración.

El día 55 con la luz a 12/12, todas las plantas tenían buen aspecto y estaban llenas de cogollos. Me entretuve en retirar todas las hojas “quemadas” de los cogollos, dejando estos bastante desnu­dos de cara a los últimos días. Llegado el día 58, la primera White Russian estaba lista para ser cosechada; las otras 6 se cosecharon el día 64.

Como antes me había dedicado a quitar las hojas estropeadas, la manicura de los cogollos resultó sencilla, aunque la pro­porción de cálices por hoja era tan buena que la manicura habría sido mínima en cualquier caso. Colgamos los cogollos en un armario, y los dejamos a oscuras durante 10 días mientras les daba una brisa muy suave. Tras 12 días de secado, llegó el momento de probar una muestra.

No cabe duda de que White Russian es una de las mejores yerbas que he pro­bado en mucho tiempo. Al fumarla, los primeros efectos se sienten de inmediato: una descarga que recorre todo el cuer­po, seguida de una embriaguez anima­da y muy fuerte. Después de un rato, la embriaguez afecta por igual a la mente y al cuerpo. Cuanto más avanza, más agra­dable se vuelve la sensación. Y lo mejor es que los efectos duran horas y horas.

Si compartes unos canutos en plan social con gente afín a ti, la reunión se convierte en una experiencia muy agradable, ligera y jovial. Si, por el contrario, te pones a darle tientos a un bong o una pipa en poco tiempo, prepárate para lo que viene. La fumada puede llegar a ser maravillosa­mente triposa si así lo deseas (por ejemplo fumando bastante cantidad).

En conjunto, estas fantásticas plantas pro­dujeron un peso seco de 17-22 gr por ejemplar. No ocuparon mucho espacio, ya que sólo las dejé en crecimiento vege­tativo un periodo corto de tiempo. Las condiciones durante la floración distaron de ser ideales.

Ahora comprendo un poco mejor las necesidades de estas plantas, estoy con­vencido de que un 30% más de crecimien­to vegetativo y unas condiciones estables durante la floración habrían propiciado un rendimiento de 22 gr por planta como mínimo. En cualquier caso, su fumada es tan buena que nunca decepciona.


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